
Indistintamente de que el bebé haya nacido por cesárea o por parto natural, la leche materna generalmente baja a las 72 horas de nacido el bebé.
Como madre muchas veces este tema nos preocupa, pero no debemos alarmarnos si al cabo de unas semanas los pechos se van amoldando a la situación y no están duros, turgentes, como al principio que goteaban todo el tiempo, porque es completamente normal.
Lo que sucede es que al principio el tono muscular de la zona que rodea al pezón es bajo, pero con el correr de los días va aumentando, la producción se estabiliza y las pérdidas o goteos de leche desaparecen. por el contrario si notas que la leche fluye en exceso debes controlar la cantidad de leche que esta consumiendo tu bebé.
Si tu problema es la baja producción de leche, alimentar al bebé con biberón no es la mejor solución, y muchas veces lo que consigue es agravar la situación, dado que la succión de la tetina de la mamadera es diferente a la del pezón. Si definitivamente estás dispuesta a amamantar a tu pequeño hijo, lo mejor es que sigas intentando que se prenda al pecho, de esta manera mientras más succione, irá mejorando la calidad de tu producción y la baja de leche.
Foto: Gracias a Raphael Goetter