
Algunas veces hacer ejercicio durante el embarazo es prohibido estrictamente para proteger la salud de la madre, del bebé y/o de ambos. Por eso se recomienda que la madre discuta con su doctor antes de empezar, continuar o cambiar de régimen de ejercicios.
Una gran mayoría de doctores prohíben el ejercicio aeróbico en caso de que la madre sufra de: enfermedad cardiaca, enfermedad de los pulmones, insuficiencia cervical, gestación múltiple como de gemelos o trillizos si se está en riesgo de parto prematuro, sangrado persistente en el segundo o tercer trimestre, placenta previa después de las 26 semanas, parto prematuro o ruptura de membranas como el rompimiento de la fuente.
También algunas otras enfermedades como la preeclampsia que es la presión sanguínea alta inducida por el embarazo, la hipertensión crónica y la anemia severa son motivo para que tu doctor pueda prohibirte el ejercicio aeróbico. Sin embargo, debes preguntarle exactamente las actividades que tienes prohibidas así como la intensidad y la duración de otras actividades que si puedas hacer. Es muy posible que puedas hacer ejercicio limitado como rutinas para fortalecer la espalda o los brazos.
También existen algunos síntomas que pueden tener mientras estás haciendo ejercicio en el embarazo que te pueden indicar que debes parar inmediatamente e ir al doctor como son el sangrado vaginal, mareos, falta de aliento, dolor de cabeza, dolor en el pecho, debilidad muscular, dolor en las pantorrillas o inflamación que puede indicar un coagulo en las piernas, dolor en la espalda o en la pelvis, contracciones, disminución en el movimiento fetal, fluido saliendo de la vagina y ritmo cardíaco rápido o palpitaciones, incluso cuando ya no se esté haciendo ejercicio.
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