
Durante las primeras semanas de vida, hay trastornos fiscos que son comunes, pero que no deben pasarse por alto y consultar al médico.
Distención abdominal: El vientre del bebé siempre debe sentirse blando al tacto, debemos prestar atención a las deposiciones, y que no tenga vómitos. Lo más probable es que sean gases o estreñimiento, pero debemos prestar atención para evitar problemas intestinales mas graves.
Lesiones perinatales: son aquellas que suceden a veces durante el parto. Y hay que cuidarlas con posterioridad.
Color azulado o cianótico: Es normal que el bebe cuando llora se torne de este color, pero al calmarse desaparece rápidamente, al igual que si hace frio su tonalidad en los pies y en las manos es azul, pero desaparecen al darle calor, tener este color persistentemente, puede ser síntoma de que su corazón y pulmones no estén funcionando correctamente, por lo que debemos acudir inmediatamente al pediatra.
Tos: A veces cuando alimentamos al niño se ahoga o atraganta y esto le provoca tos, pero desaparece una vez que el niño aprende la rutina de alimentación, de persistir, deberíamos consultar con el pediatra, para descartar que se deba a algún inconveniente pulmonar o digestivo.
Llanto excesivo: todos los recién nacidos lloran, a menudo sin motivo aparente, si su hijo llora a pesar de haber comido lo suficiente, haber eructado , estar abrigado y tener los pañales recién cambiados, lo mejor será contenerlo arrullarlo y hablarle o cantarle para que no llore, pero si nota que su llanto es diferente, como con sonido de quejido o lamento y durante más tiempo que el habitual, puede estar sucediendo algo que no detectemos, por lo que deberá concurrir o llamar al médico, para evitar posteriores inconvenientes.
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