
Cuando hablamos de los huesos de nuestros pequeños, muchas personas piensan que son estructuras inertes, pero lo cierto es que los huesos son tejidos, vivos y crecen y se desarrollan junto al resto del organismo de nuestro bebé.
Estos tejidos vivos están formados por fibras de colágeno, proteínas y células óseas que se encuentran recubiertas por sales de calcio, el cual es el mineral encargado de otorgarles la dureza que nosotros conocemos en los huesos, esta dureza y el crecimiento correcto de los huesos dependerá siempre de una buena alimentación en el niño, donde a medida que crezca se hará necesario que practique actividad física para fortalecerlos, sobre todo en los primeros años de vida.
Los huesos de un bebé comienzan a desarrollarse cuando recién nace y lo siguen haciendo hasta alrededor de los 35 años que es cuando se alcanza la mayor masa ósea en el adulto, y lamentablemente desde ahí comienzan una lenta pérdida de volumen, por lo que debemos tener presente hacerlos fuertes y resistentes desde el mismo instante en que comienza la vida.
No deben faltar para un correcto desarrollo de los huesos el calcio, que está presente el los lácteos y en las hortalizas frescas, tampoco debe faltarles vitamina D que es la encargada de fijar el calcio en los huesos, así como tampoco deben faltarle actividades, un niño que corre desde pequeño y practica ejercicios tiene muchas menos posibilidades de fracturarse cuando sea adulto.
Foto: Gracias a christine [cbszeto]