
La piel del bebé es extremadamente delicada. Durante los primeros años de vida es más delgada y tiene menos vello que la proteja. Además, absorbe cualquier elemento externo con más facilidad. Por ello, debe someterse a cuidados especiales.
Protección contra infecciones y alergias
Por las características antes mencionadas, la piel del recién nacido es más propensa a infecciones. Para evitarlas, debe evitarse la exposición a factores externos demasiado agresivos, extremando las medidas de limpieza y alejando al bebé de posibles alérgenos.
El aseo del bebé es especialmente importante en esta etapa. Al cambiar el pañal hay que limpiar muy bien al niño, y cuidar que no quede ningún tipo de residuos ni humedades en los pliegues. Esto podría causar irritaciones o infecciones.
Hidratación y otros cuidados
Durante esta etapa, deben utilizarse para el baño y el cuidado productos neutros, especialmente diseñados para la delicada piel del bebé.
A la hora de comprar ropa, es preferible la de algodón, que permita respirar con facilidad. Si hace mucho calor, es importante refrescar al niño para evitar que el sudor lo irrite, y no exponerlo al sol sin protección, ya que podría sufrir graves quemaduras en sólo unos minutos.
Es importante consultar al pediatra sobre los productos más adecuados para la piel del bebé, especialmente, cuando se va a cambiar a un cosmético nuevo.
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