
El nacimiento del primer bebé de la familia suele ser un gran acontecimiento. Todos los familiares se pelean por cargar al recién nacido, darle de comer o jugar con él. Esta situación de excesiva atención se extiende por unos años más, pero la llegada del segundo hijo ocasionará un completo cambio de actitud que el niño notará y resentirá.
De esta actitud involuntaria surgen los celos entre hermanos. El primogénito siente que el hermano que está por nacer robará el cariño y la atención que antes eran suyos, por lo que la actitud de padres y familiares es muy importante para evitar conflictos y depresión en el infante.
La importancia de la atención
Cuando el niño está celoso de su hermano, arroja ciertas señales de alarma. Suele molestarse cuando la gente está con el nuevo bebé o pasa horas prestándole atención, comete travesuras que antes no hacía para atraer la atención o se comporta como un bebé pensando que así podrá competir.
Está bien reprender al niño cuando hace cosas incorrectas para llamar la atención, pero no se debe ser excesivamente severo. Por el contrario, se debe reforzar el afecto que se siente por él, para que esté consciente de que no necesita hacer nada para llamar la atención.
Una gran responsabilidad
Una forma de ayudar al niño a asimilar la llegada de su hermano menor es involucrándolo en el cuidado del niño, con tareas acordes a su edad.
Cuando el niño siente que cuida a su hermano y que los padres le están cediendo una gran responsabilidad, siente que le tienen confianza y afecto.
Atención compartida
Aunque pasar horas mirando, atendiendo y mimando al bebé es bastante tentador, hay que prestarle la misma atención al primogénito, ya que éste realmente resentirá la falta de atención de sus padres y familiares.
Comparta con ambos a la vez, busque la forma de involucrarlos y también pase tiempo con cada uno por separado. El niño también extrañará las charlas a solas con mamá o papá.
Foto: augustaklc