
Al bebé o niño tímido, le asustan mucho las situaciones y personas nuevas, antes de decidirse a participar en una actividad grupal se mantienen al margen un buen rato observando y esperando. Si les gusta entonces acceden.
A este tipo de bebés si se los fuerza a probar algo nuevo, se resisten y cuando se les presenta una persona desconocida, se pegan literalmente a las faldas de la madre. Para aquellos padres que desean fomentar la independencia y la sociabilidad en sus hijos, este comportamiento puede resultar muy frustrante. Pero si lo forzamos o ridiculizamos, lo único que obtendremos es que nuestro pequeño hijo se sienta aún mucho más inseguro.
En estos casos la mejor solución es permitir que el niño vaya a su propio ritmo, dándole el tiempo que necesite para adaptarse a las situaciones nuevas, dejándole que sostenga nuestra mano en los momentos en que necesite el apoyo de sus padres. Si usted está a la altura de la circunstancia, los demás serán menos propicios a ridiculizar al niño y este podrá adquirir la seguridad que le hace falta. De todos modos si su hijo continuara comportandose tímidamente durante mucho tiempo, consúltelo con el pediatra, y el podrá brindarle la información necesaria acorde a la personalidad de su hijo.
Foto: icelandic_piii