El destete del bebé

La mayoría de las madres optan por iniciar esta etapa llamada “destete” entre los cuatro y siete meses de vida del bebé, para poder retomar sus actividades, ya sean laborales o aquellas que llevan a cabo afuera de su casa. Reiteramos en esta ocasión que bajo ningún punto debe dejar de darle leche materna o de fórmula al menos hasta que el niño tenga un año de vida, que podrá comenzar a alimentarlo con leche de vaca.
Cuando el niño se acostumbre de a poco, la mamá podrá con facilidad volver a alimentarlo, pero tendrá que abrazarlo contenerlo y acariciarlo, para que el bebé se acostumbre a la pérdida del contacto con su seno. De todos modos, el tiempo para realizar el “destete” varía bastante, en función de las necesidades emocionales y físicas de ambos. Si el bebé se adapta rápido a los cambios y usted está preparada para la transición, es posible que consiga destetar a su hijo en dos semanas. Debe tener en cuenta que en cuanto su hijo deje de lactar la producción de leche disminuirá, rápidamente. Sin embargo es posible que necesite extraerse leche durante los dos o tres días posteriores al destete, para mitigar el malestar provocado por la congestión en los senos.
Muchas mujeres prefieren destetar a sus bebés de forma paulatina, incluso cuando estos cooperan plenamente. El amamantamiento proporciona una proximidad entre madre e hijo que es difícil de conseguir de otra forma, y comprensiblemente a muchas nos ha costado renunciar a este tipo de intimidad. Se puede seguir amamantando hasta el año o tal vez más intercalando con el biberón, pero cuando el niño ya no desee lactar más, no se debe obligarlo. Generalmente los bebés pierden el interés por el pecho entre los nueve a doce meses, cuando ya aprenden a beber del vaso, y este es uno de los mayores logros en cuanto al crecimiento de nuestro hijo que no debe interpretarse como un rechazo, sino como un logro de independencia y autonomía.
Foto: feliponsio















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