Reconociendo y tratando la sepsis bacteriana

La sepsis bacteriana es una infección que a tu hijo le puede llegar a su torrente sanguíneo y que puede causar una fiebre alta y diferentes problemas. Esta clase de infecciones eran extremadamente comunes en tiempos anteriores, pero gracias a las vacunas que en la actualidad combaten la mayoría de los culpables de ellas, sin embargo, aún pueden ocurrir.

Si el único síntoma que tiene tu hijo es una fiebre de más de 39 grados centígrados y no existe una explicación confiable de lo que puede estar pasando como una infección de oído, una infección pulmonar o gastrointestinal, así como dolor de garganta o tal vez meningitis; el doctor debe evaluar a tu hijo para detectar una sepsis bacteriana, así sea para descartarla.

El pediatra revisará la forma en la que se ve y actúa tu hijo, así como deseará saber cuanto tiempo ha estado con fiebre, a lo que ha estado expuesto y su historia clínica. Si tu niño tiene alguna herida, el doctor seguramente la revisará buscando señales de infección. Aunque la mayoría de niños con fiebre no tienen sepsis bacteriana, es importante que se revise que no la vaya a tener, en especial con un análisis de sangre.

Si sale positivo, tu doctor inmediatamente lo pondrá en antibióticos y es importante que se haga todo el tratamiento con ellos, incluso si ya se siente bien. Para prevenir esta condición, asegúrate de tener las vacunas de tu hijo al día que ya lo protegen de una buena cantidad de bacterias y mantén sus heridas limpias, evitando que se las moleste; además de mantenerlas vigiladas para captar cualquier señal de infección en una etapa temprana.

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