Peligros de la leche de vaca en bebés

Los expertos en medicina infantil tienen varias razones para decirte que no introduzcas la leche de vaca en la dieta de tu hijo hasta que cumpla su primer año de vida. La más importante de ellas es que esta clase de leche tiene una gran cantidad de proteínas, que el sistema digestivo de tu bebé aún no puede digerir. Además esta leche tiene mucha cantidad de potasio, sodio y cloruro, lo que hace que los riñones de tu bebé puedan verse afectados.

Incluso si el cuerpo de tu bebé no tuviera ningún problema en consumir esta leche, la de vaca no tiene todos los minerales y vitaminas necesarios, como son el zinc, el hierro y la vitamina E; que necesita para su desarrollo y su crecimiento durante el primer año de su vida. Y el darle de esta clase de leche a tu pequeño podría incluso causar deficiencia de hierro y sangrados internos; además de incrementar el riesgo de las reacciones alérgicas.

Ya después de su primer cumpleaños, cuando su cuerpo ya puede digerirla, la leche de vaca se convierte en una parte importante de su alimentación. Porque es una buena fuente de fósforo, calcio y vitamina A, lo que hace que sus dientes y sus huesos se fortalezcan aún más y ayuda a que su cuerpo regule el control muscular y hasta la coagulación de su sangre. Y la mayoría de esta leche está fortificada con vitamina D, lo que hace que su cuerpo absorba mejor todo el calcio que necesita.

La leche también le brinda a tu hijo las proteínas para el crecimiento, así como los carbohidratos que necesita para obtener toda la energía que necesita para moverse durante todo el día. Si tu hijo obtiene la cantidad adecuada de calcio de esta leche, existe evidencia de que en su vida tendrá menores probabilidades de sufrir de cáncer de colon, de hipertensión y hasta de fracturas de cadera.

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