Qué son los temores nocturnos

Muchas veces los niños suelen despertarse en medio de la noche asustados, con una crisis de llanto sin razón aparente. Los padres no saben cómo consolarlos y en la mayoría de los casos, debido a que son muy pequeños, ellos no pueden poner en palabras lo que les sucede o cómo se sienten.

En estas oportunidades es posible que el niño haya padecido lo que se conoce como un temor nocturno, es decir un trastorno del sueño que se parece a una pesadilla, pero mucho más aterradora.

El proceso del sueño en condiciones normales atraviesa una serie de fases, las cuales son asociadas a una actividad cerebral particular. La fase de movimientos oculares rápidos (REM por sus siglas en inglés) es el momento en el que se producen la mayoría de sueños.

Los temores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que ocurren durante el sueño REM), un terror nocturno no es un sueño desde el punto de vista técnico, sino más probablemente una súbita reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra. En general, esta transición sucede con suavidad, pero en algunas ocasiones el niño se agita y se asusta.

Si el infante pasa por este proceso durante la noche probablemente se despierte de manera súbita, grite, llore y se manifieste profundamente angustiado. Esta afección no está relacionada con ninguna enfermedad subyacente.

Estos episodios se originan por una hiperactivación del sistema nervioso central durante el sueño, lo que proviene de que aún se encuentra en etapa de maduración. En algunos casos, este mal puede ser heredado y suelen ser más frecuentes en pequeños que se han mostrado muy cansados, enfermos, estresados o fatigados, que habían consumido un medicamento nuevo o dormían en un entorno nuevo o lejos de su casa.

Los terrores nocturnos suelen darse en niños de entre cuatro y doce años, pero se han descripto casos en niños de tan  solo 18 meses.

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